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War of the Satellites (1958)

06/12/2013

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1957 fue el año clave de la década en el que la imaginación interplanetaria recorrió el mundo entero. Fue el año en el que la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial: el Sputnik. El rey del cine B, Roger Corman, no desaprovechó la oportunidad y nos presentó esta película.

Una misteriosa fuerza alienígena está saboteando los lanzamientos de satélites de las naciones de la Tierra. Los científicos se sienten confundidos ante estos misteriosos ataques, y se muestran más confundidos aún cuando reciben un mensaje desde una nave espacial estrellada en la que se les advierte que el planeta, debido a su primitivismo, se encuentra en cuarentena para evitar que se expandan por la galaxia.

El doctor Pol Van Ponder decide enviar, pese a la amenaza, otro satélite tripulado comandado por él mismo, con la intención de contactar con estos seres e intentar dialogar con ellos. Algunos países de las Naciones Unidas intentan convencerle para que cancele otra misión que repercutiría en nuevo fracaso. Cuando el doctor Van Ponder se dirige a la reunión para explicar su punto de vista, una fuerza procedente del espacio bloquea su vehículo y acaba estrellándose y este muere.

La notícia del fallecimiento llega a la reunión de las Naciones Unidas, pero cuando sus retractores toman con más fuerza su discurso para anular el programa, Van Poder aparece por la puerta aparentemente ileso, e informa que el proyecto seguirá según lo planeado. Sin embargo, el doctor empieza a tener comportamientos extraños, y algunos empiezan a verle en dos sitios diferentes a la vez.

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War of the Satellites es una película poco conocida pero que supo aparecer en el momento oportuno. Había pasado medio año desde el lanzamiento del satélite ruso Sputnik y todas las miradas estaban centradas en aquella ciencia ficción del espacio que, de repente, invadía la realidad cotidiana. Roger Corman estuvo rápido. Tan rápido que, según cuenta la leyenda, la película se rodó en cuatro días (literalmente).

Con una trama muy interesante y casi rozando el notable, no cabe duda de que la película bebe de precedentes más reconocidos como La guerra de los mundos, les da un giro de tuerca para ajustarlos a las necesidades del guión y los adapta al bajo presupuesto de la película. También cabe mencionar que hay un par de incongruencias mayores en la historia que, si bien no afectan a la trama global de la misma, la hacen poner en duda hasta cierto punto.

El problema lo encontramos a mitad de la película, cuando los primeros efectos especiales hacen acto de presencia. O más bien deberían ir entrecomillados, porque caen por su propio peso y ridiculez. Se puede resumir en que es poco creíble que un trasbordador se detenga (o más bien frene) totalmente enmedio del espacio para acoplar una de las partes del satélite, la cual tiene toda la pinta de estar sujeta con un hilo.

Una lástima que estas cosas desmerezcan una cinta que tenía todas las de entrar en la lista del culto, aunque se ha de decir que dentro de la filmografía de Coreman se puede considerar una de sus grandes obra de la serie B de ciéncia ficción.

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